Problemas que pueden surgir en los parques

Problemas que pueden surgir en los parques, ¿cómo solucionarlos?

¿Quieres saber cómo evitar los problemas que pueden surgir en los parques infantiles? Hoy te contamos cuáles son los conflictos que suceden en estas áreas de juego y cómo puedes evitarlas.

El ser humano es sociable por naturaleza y necesitamos la compañía de los demás para relacionarnos entre nosotros. Los menores no son diferentes de los adultos y también necesitan relacionarse mediante el juego y la diversión.

Esto no quita que en ocasiones haya malentendidos entre ellos y sufran discusiones o conflictos que requieren de la intervención de un adulto. Por ello, hoy te contamos algunas claves para evitar estas situaciones y problemas que pueden surgir en los parques y áreas infantiles.

¿Cómo evitar los problemas que pueden surgir en los parques infantiles?

Los más pequeños de la casa se distinguen por ser unas personitas con mucha energía, entusiasmo y ganas de vivir y correr.

Por este motivo, muchos padres y madres llevan a sus hijos e hijas a los parques infantiles sabedores de las ventajas que proporcionan estos lugares a sus retoños. 

Algunos de estos beneficios que dan los parques infantiles son los siguientes:

  • Accesibilidad para jugar al estar en un lugar seguro.
  • Mejoras en salud, autoestima y confianza.
  • Aprenden a controlar y manejar su cuerpo. 
  • Por no comentar, el incremento de sus capacidades comunicativas y verbales. Esto se debe, principalmente, gracias al desarrollo de las habilidades sociales en su trato con otros pequeños.

Precisamente, porque están aprendiendo y en una etapa temprana de su vida debemos darles ejemplo y enseñarles qué cosas pueden hacer en un parque y cuáles no.

Para evitar estos problemas debemos tener en cuenta varias cosas:

  • Cada familia, pequeño y padres son diferentes

Esto es clave a la hora de tratar a tu hijo o hija enfrente de otros niños. Pero especialmente, a la hora de no hacer comparaciones y tratar a los pequeños con la postura más acercada.

Por ejemplo, si una niña o niño es muy sensitivo que otro hay que tener cuidado con lo que se le dice. Igual es mejor apartarlo del resto para decirle qué hacer.

  • Diferenciar entre juegos y peleas

Este aspecto es clave. Las riñas entre pequeños muchas veces acaban mal y una discusión de la que se olvidan a los pocos minutos. Sin embargo, durante ese tiempo que a los adultos nos parece interminable debemos lidiar con los pequeños para que se comporten.

Debemos mantener la cabeza fría y mostrarnos como lo que somos, adultos, es decir, un modelo de conducta y ejemplo.

Para ello hay que acercarse a la zona de conflicto de forma pausada y sin enfadarnos. A continuación, escucharemos a ambas partes. Y en el supuesto caso de que otro niño haya pegado al nuestro lo alejaremos de la zona.

Una vez apartado le ofreceremos apoyo y le diremos que le diga al otro pequeño que no le gusta esa forma de jugar y que no lo hará si sigue así.

En resumen, nos centraremos en nuestros peques y nunca en los otros menores, y si se repitiera la situación, podrías plantearte hablar con los tutores del pequeño, pero nunca decirle directamente nada.

  • ¿Qué hacer si tu pequeño es el que pega?

Los pasos a la hora de tratar a nuestros hijos e hijas en caso de que uno de ellos golpee o pegue a otro menor es apartarlo de la pelea. No debemos discutir con ellos y debemos intentar que se calme.

Para ello, lo mejor es esperar a hablar con ellos en una zona neutra donde podamos hablar con calma. Una vez se haya calmado la situación, intentaremos saber qué y cómo ha sido la situación.

Si la culpa ha sido del otro le quitaremos hierro al asunto y trataremos de empatizar con el pequeño pero explicándole que no puede reaccionar así. Es importante enseñares a distinguir cada una de las situaciones y que aprendan cómo comportarse.

  • ¿Y si un padre o madre riñe a nuestros hijos?

La situación cambia un poco cuando nuestro hijo o hija hace algo y sufre la reprimenda de otro adulto que no es familiar. Aquí hay varias soluciones, la primera depende de la confianza que tengamos con el adulto.

Si lo conocemos y vemos que la bronca es merecida podemos dejar que le llame la atención, siempre que no se exceda.

En el caso de que se sobre pase y no conozcamos al adulto debemos abordar la situación con tranquilidad y prudencia. Y por supuesto, hablar con el padre o madre que le ha dicho algo a nuestro pequeño e intentar razonar con ellos.

Eso sí, debemos tener en cuenta que lo que a nosotros nos parece de sentido común o una falta pequeña otros padres y madres la pueden calificar de grave. La educación es diferente en cada familia, por lo que no tenemos que estar de acuerdo.

El diálogo y la paciencia son nuestros mejores aliados y no debemos fomentar situaciones desagradables, en especial, delante de nuestros peques.

¿Y si mi pequeño no tiene amigos para jugar?

Puede pasar que ningún otro niño o niña quiera jugar con nuestro hijo o hija. No debemos forzar la situación, pero sí que podemos tener en cuenta estos consejos.

Darle ánimos a nuestro pequeño para jugar con el resto de los niños.

Hablar con los padres y madres de los otros niños para intentar acercarnos a sus hijos y de esta forma aproximar a nuestro pequeño con otros.

Otra ayuda que puede servir para que un menor no esté solo es que lleve algún objeto para jugar en equipo. Una pelota, un juguete o cualquier juego que sirva para jugar entre sí puede ser la solución para un menor con problemas de timidez.

Riñas, peleas y jugar solo

En ocasiones, muchos niños discuten porque quieren una cosa al mismo tiempo. En estas ocasiones el conflicto está asegurado, en especial, si están utilizando un juguete que no es de ellos y le reclaman su uso.

La solución es hablar con ellos y explicarles que ese objeto no es suyo y que deben compartir las cosas. Al igual que en las peleas, la clave es mantener la calma.

Por último, se puede dar el caso de que a nuestro hijo o hija le guste jugar sólo o con nosotros. No debemos darle mayor importancia, a menos que sea una situación que se repita a menudo.

De ser así, podemos intentar jugar con él algunas veces y otras animarlo para que se relacione con los demás. En caso de no conseguirlo, un consejo puede ser apuntarlo a algún tipo de excursión o actividad donde tenga que relacionarse con los demás menores.

Y con estas claves y recomendaciones acabamos este artículo sobre cómo evitar los problemas que pueden surgir en los parques infantiles.

Esperamos que os haya gustado este post, y en caso de ser así os animamos a que lo compartáis en redes sociales y nos dejéis un comentario o consulta en caso de que la necesitéis.

Por último, os animamos a que sigáis leyendo nuestro blog donde os contamos todo lo que necesitáis saber sobre actividades al aire libre, en especial, en parques infantiles.

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